Viajar a Viena es viajar a la capital mundial de la música. Deambular por sus calles hará que os trasladéis a una época gloriosa en la historia de Europa. Muy poco ha cambiado del período cultural y social más esplendido en la historia de esta ciudad. Palacios, catedrales y jardines al son de suntuosos bailes os maravillarán. Grandes carruajes tirados por animales de las mejores escuelas de arte ecuestre del mundo os deleitarán.
Historias de castillos príncipes, princesas, celos y pasiones son la impronta universal que ha heredado esta bella ciudad situada a orillas del Danubio.
La historia la ha unido con nombres tan famosos como Mozart, Sissi, Strauss, Freud, Gustav Klimt.
Y antes de iros, sería imperdonable que no probarais su postre más emblemático; la exquisita tarta Sacher, una delicia para los paladares más golosos.
Viena es un cuento. Un cuento real.
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Y es que la gente asocia esta ciudad con la música, concretamente con la filarmónica. A muchos de vosotros también os sonará esta ciudad por el famosísimo concierto de año nuevo. También por las vienesas (hablamos de repostería) o por las vienesas (seguimos hablando de comida, pero en este caso de salchichas).
Las personas que disfruten viendo este concierto el primero de año por televisión, que sepan que con un poco de suerte pueden presenciarlo en directo en esta ciudad austriaca.
Debido a la avalancha de peticiones para presenciar el concierto, desde la Web de la filarmónica se sortean localidades. Para los que quieran asistir al concierto de 2012, que sepan que tienen hasta el 23 de enero de 2011 pueden registrarse ¿Y cuánto cuesta esto? Pues exactamente entre 30 y 940 euros. Ahí es nada.
Los que no hayan tenido suerte, que sepan que en verano también hay un espectacular concierto en los jardines de Schönbrunn, esta vez de entrada libre.
Baile
La cultura de la música y el baile está muy ligada a esta ciudad. Sin ir más lejos, cuando deambuléis por sus avenidas veréis a muchos hombres-anuncio vestidos de época que os ofertarán conciertos o actividades musicales. De hecho, sabed que es posible aprender el famoso baile de Johann Strauss al compás de tres por cuatro, en un cursillo relámpago en alguna escuela de baile por unos 23 €.
No exageramos nada al decir que en plena calle montan conciertos improvisados.
Jardines y palacio de Schönbrunn
Vamos a pasear por las calles de Viena. A cada paso que deis se os va ir abriendo la boca cada vez más, no por el apetito sino por la belleza de sus monumentos. No debéis perderos los jardines y el palacio de Schönbrunn (el de Sissi) declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO durante el año 1996. Como dato curioso, deciros que de largo desde la puerta norte a la sur hay algo así como 1,2 km.
En el recorrido por este palacio es posible visitar algunos de los aposentos del kaiser Francisco José, que nació y murió en el mismo, así como algunos de los lugares donde Sissi pasó sus primeros años de casada.
Lo más imponente de este edificio son sus dominios; y es que los jardines son extensísimos y gozan de una simetría y belleza incomparables. En ellos podréis gozar de sus pasadizos o sentaros en algún banquito para disfrutar solo o en pareja de la vasta y opulenta vegetación.
Además poseen un magnífico y suntuoso zoológico, es el más antiguo del mundo. Aquí podréis ver algunas rarezas como puede ser una parejita de osos koalas australianos. Y es que ya Sissi, era una gran amante de los animales, tenía en palacio especies exóticas como Papagayos o loros; lo más curioso es que paseaba con sus perros por dentro del Palacio. Lo que no sabemos es qué pasó cuando su perro se hizo pis en el tapiz real…
Echando un vistazo al horizonte desde lo alto de los jardines, divisaremos la ciudad a golpe de vista. Desde aquí, y después de tanto andar, nos vamos a un conocido parque de atracciones. Al Práter más concretamente. Allí veréis uno de los iconos más famosos de Viena, la noria., famosa porque salía en una de las escenas del tercer hombre de Orson Wells.
Un área ideal para paseos relajados, excursiones, deportes como el jogging, la bicicleta o patines. Pero si quiere conocer este magnífico paseo cómodamente, podéis alquilar una bici o subiros al tren Liliput que sale cerca de la Noria y hacer el recorrido hasta el estadio Ernst-Happel, que a los aficionados al fútbol les traerá buenos recuerdos, porque fue aquí donde España ganó la pasada Eurocopa.
Además aquí podréis dar paseos y hacer excursiones alquilando una barca así como montar a caballo por caminos atractivos para descubrir esta zona desde la silla de montar.Y hablando de caballos nos dirigimos a la escuela española de equitación.
Escuela de equitación
Si queréis ver un espectáculo formidable, muy cerca del Palacio Imperial, del que ahora os hablaremos, se encuentra la Escuela de Equitación española. Única institución del mundo que mantiene sin cambios y cuida, desde el Renacimiento hasta nuestros días, el arte ecuestre clásico de alta escuela.
También podéis apadrinar un caballo o incluso comprar uno de estos maravillosos equinos.
Catedral
Si pedís el caballo para regalo, podréis aprovechar, mientras os lo empaquetan, para ir a tomar un tentempié. Un sitio magnífico es la avenida donde se encuentra la catedral.
Situada en el centro, la catedral de San Esteban constituye el alma de la ciudad. ¿Porqué verla? Si no la están restaurando (esto es habitual en nuestros viajes), se os va a quedar la boca abierta por lo enorme que es. Su torre gótica de 137 metros es todo un emblema vienés.
Si sois un poco curiosos, podéis optar por ir al altar mayor y echar un vistazo a las urnas donde se guardan los restos mortales de los Habsburgo.
Comida
También os podréis sentar en cualquier restaurante de la zona para empezar a mover el bigote. La comida Vienesa os sorprenderá. Toma las mejores tradiciones culinarias de Bohemia, Austria, Hungría y los Balcanes. Entre sus platos típicos destacan por supuesto la salchicha, el codillo de cerdo o la fritura de patatas ralladas.
Reconocimiento mundial tienen las recetas de caza mayor como el corzo, venado o jabalí, acompañadas de salsas de frutos rojos. Todo ello lo podéis acompañar con una buena Budweiser de la zona o un buen vino.
Pero como nosotros somos más de postre, ya no os recomendamos, sino que casi por obligación debéis probar la ultra famosa tarta Sacher (o Sachertorte). No es que esté buena… ¡está que te mueres de buena! Es una tarta con capas y capas y más capas de chocolate tibio con albaricoque y coronada con nata, hmmm vaya delicia.
Debéis saber que el famoso hotel Sacher, además de ofrecer esta tarta en su lujoso café de la planta baja, dispone de una pastelería propia en la que vende únicamente el apreciado pastel y lo envía a cualquier parte del mundo.
Otro postre son las Peras de Viena: Peladas y hervidas en una mezcla de agua, café soluble, chocolate y azúcar y bañadas en su propio jugo espesado.
Si aún podéis andar después del atracón de chocolate os podéis acercar al palacio imperial.
Palacio imperial de Hofburg
Se trata del palacio más grande de la ciudad. Situado en los márgenes del Danubio. Si es castillo hay caballos, si hay caballos, hay boñigas. Imperiales eso sí.
Es uno de los lugares turísticos más visitados del país que alberga el museo de Sissi. Moza que a su vez albergaba tal tesoro bajo sus enaguas, que mucho nobles entraban a buscar la joya de la corona.
Ayuntamiento
Otro monumento ineludible y de estilo neogótico que reconoceréis por lo gigantesco que es y por sus 100 metros altura es el Ayuntamiento. Probablemente 4 ó cinco veces más grande que el de cualquier ciudad del mundo.
Palacio de Belvedere
El príncipe Eugenio de Saboya, general y amante del arte, se construyó un pequeño palacete de verano llamado Belvedere. Tan” pequeño” como que los jardines, de largo, alcanzan casi el kilómetro.
Este palacio alberga la mayor colección del pintor Gustav Klimt, entre ellos “El beso”. Y para quien no conozca a este personaje, deciros que fue uno de los que lideró el movimiento secesionista en Viena conocido como el Jundgenstil. ¿Y esto que es? Pues unos señores que pensaban que el arte ya tenía algo de moho y decidieron dar unos trazos nuevos.