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MISTERIOSO ENCLAVE MEDIEVAL
Entrar en la ciudad de Brujas es como sumergirse de repente en un cuento de hadas. Al traspasar el umbral de su entrada lo notaremos enseguida. No se parece a nada que hayamos visto anteriormente ya que es una ciudad única. Lo primero que nos llama la atención son sus calles repletas de puentes; de hecho la palabra “Brujas” es la castellanización del nombre Brugge, que significa puentes en idioma flamenco. Pero que nadie piense que nos vamos a topar con señoras vestidas de negro y tez verdosa subidas a lomos de una escoba. Aunque bien podríamos estar entrando en un mundo de fantasía y leyenda medieval, porque este lugar posee vida propia, calles y rincones sorprenden al viajero adentrándole en un viaje iniciático evocador de épocas perdidas en el tiempo.
Brujas se detiene en el medievo para el deleite de todo aquel aventurero que se atreva a deambular por sus calles.
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Si hubiera que elegir entre sus múltiples museos, el Groeninge, el folclórico, el del diamante, el de la cerveza o el del chocolate… sin duda alguna elegiríamos el más fascinante, enigmático y maravilloso de todos. La propia ciudad de Brujas.
120.000 habitantes viven en la que dicen es la ciudad medieval mejor conservada de Bélgica. No es casualidad por ello, que la UNESCO la declarara patrimonio de la humanidad en el año 2000.
Visitar Brujas significa caminar. No es que sea grande, de hecho no lo es, pero tiene tantos rincones maravillosos por descubrir y tantas callejuelas por visitar, que la única manera de sentir la ciudad es a pie. Para los que hayáis estado en Venecia, comprenderéis perfectamente lo que decimos. De hecho, Brujas es conocida como la Venecia del norte.
Alojarse en esta ciudad es relativamente barato si sabes donde buscar. Lo más económico es pasar la noche en un hostalito con desayuno incluido.
Lugares de interés y dónde comer
Adentrarte en la ciudad te llevará a la Markt o plaza mayor, donde encontramos el Palacio Provincial, que a su vez es sede del gobierno de Flandes occidental. Sin embargo, lo que nos robará la mirada es el campanario que se yergue con sus 83m. Si estáis con ánimo de subir sus 366 escalones, podréis contemplar la maravillosa vista de Brujas. Además, la torre alberga el impresionante mecanismo de reloj con sus 47 campanas.
Torre Bedford, en la plaza Markt
El otro gran edificio que no podéis perderos, es la Iglesia de Nuestra Señora o conocida allí como Notre Damme. Dicen que es la torre más alta de Europa construida en ladrillo, con sus 122m y muestra a la perfección la destreza de los artesanos brujenses. Su interior alberga entre otras maravillas, pinturas, sepulcros, pero sobre todo, la Famosa escultura de Miguel Ángel: ‘La virgen con el niño’.
Seguro que el arte, y sobre todo subir al campanario os han abierto el apetito. Si queréis comer barato son típicos los puestos callejeros de patatas fritas, las cuales suelen servir con enormes cantidades de ketchup y mayonesa. Aparte de este plato autóctono (sí, son de aquí) también podéis optar por los puestos de perritos calientes o por las típicas hamburgueserías de la zona.
Si andáis más boyantes de dinero también tenéis la opción de comer en alguno de los restaurantes de la plaza mayor y probar la caldereta de clóchinas, plato típicamente belga, así como disfrutar de los postres, la mayoría a base de chocolate.
La cultura del chocolate
Si sois chocolate adictos no os paséis por aquí. Y tened en cuenta que en cualquier avión de vuelta os pueden querer facturar una maleta de más, la panza que traigáis.
Pero lo que más nos llamó la atención fue el puesto donde un tal Dominique Persoone, nos animaban a esnifar chocolate en polvo. Sí, sí. Esnifar. Aunque parezca ilegal, no lo es. Es como si te quieres meter por la nariz el azúcar de casa. Aquél cocinero vestido de blanco y con gorro de chef, nos invitaba a probar su producto vía nasal. Para mí fue la primera ocasión que mi nariz ingería nada, fue una sensación extraña. Todos sabéis que nuestro sentido del gusto está muy ligado al del olfato. Y efectivamente lo está, porque aparte de despejar la cabeza, te dejaba un regusto a chocolate como nunca antes lo había probado.
Un consejo que os damos es que si vais a comprar chocolate, es mejor que os acerquéis a un supermercado ya que en esos establecimientos venden los mismos productos que en las tiendas de souvenirs pero a precio muy inferior.
Transporte
Además de a pie, Brujas se puede recorrer de múltiples maneras. Las bicicletas, como buena ciudad belga, son el medio más común y más cómodo para recorrer sus callejuelas. Bien es cierto que Brujas es ciudad universitaria y la mayoría de jóvenes también las utilizan. Otro medio de transporte es en calesa tirada por caballos y dejar que el sonido de los cascos os sumerja en la esplendorosa época de Brujas, cuando todas sus calles albergaban misterios, envueltas en la niebla invernal.
Bonito reflejo de la iglesia reflejado en el canal
Sin embargo, lo esencial es conocer Brujas desde el agua. Una excursión no demasiado cara es la de navegar en barquito por los canales de la ciudad, admirando los edificios desde un punto de vista diferente, cruzando puentes, y saboreando la magia de la ciudad.
Por último, y para los más pudientes, hay visitas en globo que sobrevuelan la ciudad y los alrededores en un viaje de 4 horas, con desayuno por la mañana y champán por la tarde.
Parques
Brujas sabe combinar sus calles adoquinadas con los verdes jardines. De entre sus muchas zonas ajardinadas, sin duda alguna la más bella es el Minnewater, conocido como lago del amor. Allí gozaréis de vistas maravillosas, entre el ir y venir de los turistas y carruajes. Pero si queréis disfrutar realmente de Brujas, mejor es que lo hagáis con la paz y la calma del anochecer, o por qué no, del amanecer, cuando los turistas han dejado tranquilas las calles.
De los muchos molinos que rodeaban antiguamente la ciudad, aún hoy se levantan 4 de ellos en el parque de Kruisvest en la zona este de la ciudad. De estos, sólo uno se mantiene en su ubicación originaria y otro aún muele grano. Vamos, Si queréis ir a hacer unas rosquilletas, que no vayáis de septiembre a abril que está cerrado.
Además podéis disfrutar de largos y agradables paseos por los múltiples parques que circundan la zona sur de la ciudad. Dónde las familias y los lugareños disfrutan de la naturaleza, a pie o en bicicleta.
Museos
La arquitectura es una de las características de la zona
La oferta cultural de la ciudad es inmensa y dispar. Desde museos donde admirar la pintura flamenca y obras maestras del neoclásico, en el museo Groeninge, como también el Folclórico donde contemplar la forma de vida en el siglo XVII.
Además, no os debéis perder el museo de la patata frita, por supuesto, que pensamos que debe de estar la patata bañada en oro líquido o algo así, porque mira que ponerle un museo... O quizá sea que la sartén tenga el mango de diamantes de Swarosky, hablando de esto, también tenéis el museo del Diamante, donde podréis ver todo el proceso de cerca, cómo se hace, o cómo se intenta robar … pero lo que no podréis será llevaros ninguno. Otro museo más es el de Lumina Domestica, donde os contarán la historia de la iluminación, desde que los cromañones encendían la antorchita hasta el led que se enciende en vuestro ordenador.
Pero el que sí os recomendamos de verdad, es el de la cerveza, ubicada en la cervecería Halve Maan, que data del año 1546 y es la única fábrica que aún produce dentro de la ciudad. Allí lo bueno es que os darán a probar un poco de cerveza que si os organizáis bien con el mueso de la patata, podréis apañaros un almuerzo gratuito.
Para acabar, deciros que para los más ahorradores y los que quieran empaparse de cultura, hay entradas conjuntas, con las que puedes combinar varios museos y varios días por un precio bastante económico.
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3 COMENTARIOS
Me encantó esta ciudad, muy bonita, y bonitas fotos
#1 - Escrito por Sergio el día 16-03-2010 a las 00:18
Esta ciudad me parece un lugar perfecto para el amor y para la reminiscencia medieval. Me gustan vuestras fotos y os animo a que continuéis con la web y con los viajes ya que páginas así no se encuentran todos los días.
#2 - Escrito por Alfonso de los Almendros el día 22-03-2010 a las 03:07
Bonita ciudad, ideal para ir en pareja... Y el hostalito, maravilloso. Muy cuco l, recogidito, fomenta el compaerismo entre los huespedes, y adems te proporciona hilo musical gratuito durante toda la noche... que ms se puede pedir!!
#3 - Escrito por Paramecio Ardillado el día 18-04-2010 a las 23:13
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