La isla de la Gomera es una de las hermanas menores de las Canarias pero no por ello menos importante. Lejos de ser tan bulliciosa como Tenerife, ofrece múltiples actividades que harán las delicias del visitante. Gracias a su vegetación endémica, los visitantes que pisen su suelo se sentirán transportados a una época en la que no existían los humanos; millones de años atrás, pero nada ha cambiado en este mágico lugar lleno de misterio y aventura.
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Al ser una isla pequeña, no hay vuelos directos desde la península, así que para acceder tendremos que viajar primero a una de sus hermanas mayores y luego, de éstas, a Gomera.
Lo más cómodo es acceder desde Tenerife desde el puerto de los cristianos, ya que es la más cercana de todas las islas.
La isla, de unos 22.000 habitantes, se divide en 6 municipios, Agulo, Alajeró, Hermigua, Vallehermoso, Valle Gran Rey y San Sebastián de la Gomera, siendo este último la capital.
San Sebastián de la Gomera
Antes de poner rumbo a las Américas se cuenta que Colón y los suyos recalaron en esta isla para recoger avituallamiento de alimentos aunque, cuentan las malas lenguas, que también echó una canita al aire con una gentil dama de la isla.
En este municipio se encuentra la Iglesia de la Asunción, donde se bendijo a la expedición, y el Pozo de la Aguada. Fueron entonces testigos, que aún permanecen, de la presencia de los descubridores de América en la isla.
Parque de Garajonay
Dejando atrás la turística ciudad de San Sebastián nos dirigimos hacia el parque de Garajonay. De camino nos toparemos con el Roque de Agando o también conocido como el huevo de Colón, que se levanta con sus 1050 metros.
Los Roques son unas contundentes formaciones Geológicas típicas de las canarias. Salientes que la erosión ha moldeado caprichosamente. En Tenerife es famoso el Roque Cinchado, que si recordáis bien, salía en los billetes de 1000 pesetas junto al Benito Pérez Galdós.
Una vez rebasado el huevo de Colón nos adentramos en la inigualable vegetación del parque nacional de Garajonay donde disfrutaremos de las caprichosas formas de las especies autóctonas, muchas veces cubiertas por una espesa niebla.
Aunque el parque tiene pistas para visitar en coche, lo ideal es adentrarse en él caminando por sus mágicos senderos, que nos transportarán, sin duda, a un mundo de leyenda, la leyenda de Gara y Jonay.
Se cuenta que antiguamente habitaba en la isla una bella muchacha llamada Gara, y un día llegó el tinerfeño Jonay, el cual cruzó a nado la distancia que separa las dos islas. Como buena leyenda, se acabaron enamorando en contra de la voluntad de sus familias ¿qué pasó?; huyeron a lo más alto de la isla siendo perseguidos por los que estaban en contra de su amor; viéndose acorralados en la cima de la Gomera, tomaron una rama de cedro afilada por ambas puntas y se fundieron en un tenso y mortal abrazo para toda la eternidad. Del nombre de ellos nace el del parque.
La importancia de este sitio se debe a que la mayoría de especies son endémicas ya que en ningún otro sitio del planeta vamos a encontrar algo como lo que hay aquí. Un bosque de laurisilva, donde hay laureles cubiertos de musgo e inmensos helechos, que datan de la era terciaria. La gran superficie del bosque está cubierta por una masa de niebla que es provocada por la condensación del aire que viene de las Azores, y este contacto continuo con la niebla provoca la famosa lluvia horizontal.
Lo más llamativo de este paraje es que el tiempo no trascurre, ya que no ha cambiado ni un ápice desde hace millones de años. Es un viaje donde diferenciar presente y pasado se hace tremendamente difícil. Es como un cuento de hadas hecho realidad. Tal es la belleza del lugar que en noviembre de 1986 este parque fue declarado patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO.
La otra gran joya que tiene la Gomera y así también lo ha reconocido recientemente la UNESCO es el silbo, declarado patrimonio mundial inmaterial de la humanidad.
Si continuamos nuestro camino, nos acercaremos hasta el cedro, un lugar donde podremos descansar en sus casas rurales y probar la variada gastronomía de la isla en el mismo corazón del parque y sus magníficas vistas.
Comida
Potaje de berros: Combinación de berros, alubias blancas, patatas y cebolla todo ello servido en mortera, que es un plato con mango hecho de madera de sabina.
Gofio: Harina de cereales tostados.
Papas arrugadas con mojo picón: Pequeñas patatas hervidas sin pelar a las que se le echa la salsa típica llamada mojo.
Almagrote gomero: Salsa de queso hecha a base de pimienta picona (picante), tomates maduros, aceite y ajo.
Hermigua
Aquí se encuentra la playa de Santa Catalina donde encontramos los restos del antiguo pescante del municipio y una piscina excavada en piedra natural.
Antiguamente, de los diversos puertos pesqueros que tenía la isla, el de Hermigua era el más importante, haciendo del municipio el más próspero de la Gomera. Éstos contaban con unos pescantes que servían para descargar cargas pesadas de los barcos. De todos los que había en la isla éste es el que mejor se conserva.
Agulo
Siguiendo la ruta cruzamos el municipio de Agulo donde a pocos kilómetros nos desviamos al llamado “juego de bolas”. Allí encontramos completa información del parque y disfrutaremos de un paseo por el jardín donde se muestra un gran repertorio de la flora de esta isla.
Vallehermoso
Este valle debe su nombre al más poderoso rey indígena que estableció allí su residencia. Aunque tradicionalmente la riqueza de la zona se debía a la agricultura y la pesca, actualmente la mayor fuente de ingresos es la del turismo, tanto residencial como de temporada.
Después de haber hecho decenas de kilómetros por tierra, cogeremos un barquito que nos lleve a los acantilados de los “órganos”. Y si tenemos un poco de suerte podremos avistar alguna ballena y casi seguro delfines, que suelen acompañar al barco. Si el tiempo acompaña, el barco suele recalar en bahías aisladas que invitan a tomar el baño y a explorar el mundo submarino.
Los órganos son una estructura geológica donde la erosión marina ha dejado al descubierto un espectacular conjunto de prismas al enfriarse los materiales volcánicos. Recibe su nombre porque se asemejan a los gigantescos tubos de un inmenso órgano.
Después de nuestra visita marítima volvemos a la carretera y ascendemos de nuevo por el valle buscando el desvío a Las hayas. Pronto veremos la llamada “fortaleza”, una cima que sobresale en el paisaje con una altura de 1240 metros. El paisaje nos rodeará con los cultivos de palmera de los cuales se extrae la típica y rica miel de palma.
Alajeró
Después, llegando al pueblo de Alajeró, nos detenemos para ver a uno de los pocos dragos que hay en la isla; el drago de Agalán.
El drago es una planta con forma de árbol, muy típica en las Canarias, que esta coronada por una densa copa en forma de paraguas. Además de ser el único árbol del mundo en el que su savia es de color rojo, tiene la peculiaridad de que el tallo no presenta anillos de crecimiento, por lo que su edad solamente se puede calcular por el número de hileras de sus ramas.
Desde aquí, visitando playa Santiago, volveremos de nuevo a san Sebastián de la Gomera finalizando nuestro periplo.