Bien conocida es la estampa de extensos campos de tulipanes multicolores que inmediatamente relacionamos con Holanda. Y es que los holandeses son grandes amantes de las flores; no es raro encontrar puestos callejeros con infinitas variedades de flores y plantas, desde tulipanes hasta marihuana.
La capital holandesa, con 750.00 habitantes, tiene fama por la tolerancia, el liberalismo, la diversidad, y la «mente abierta» de sus habitantes.
El cannabis, la homosexualidad y el turismo sexual hacen que mucha gente joven encuentre esta bella ciudad como el perfecto destino.
Probar el típico arenque mientras recorremos sus famosos puentes, visitar sus innumerables museos o, porqué no, la casa más estrecha del mundo, es fundamental para todo viajero que quiera disfrutar de esta bellísima ciudad.
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La cultura de la bicicleta
El viajero que acuda por primera vez quedará sorprendido cuando comience a recorrer sus calles y plazas. Llama muchísimo la atención que el medio de transporte más utilizado por sus habitantes sea la bicicleta, sobre todo para nosotros los españoles, tan acostumbrados a coger el coche hasta para ir a comprar el pan.
De hecho, la media sale casi a una bici por habitante, o sea, unas 600 mil, ni qué decir que aquí se encuentra el carril bici más largo del mundo. No es de extrañar, pues, que Ámsterdam sea el centro europeo de la cultura del pedaleo.
Si visitáis la ciudad tened mucho cuidado porque estos vehículos tienen prioridad ante peatones, coches, tranvías o autobuses, así que precaución si no queréis ser atropellados por ciclistas, que todo hay que decirlo, van un poco a su aire y se creen los reyes del asfalto.
Si sumamos liberalismo y bicicletas, que no os resulte extraño si os encontráis a un señor en calzoncillos subido a dos ruedas dando un paseo por la ciudad. Aquí se permite hacer lo que quieras, ir como quieras siempre que no molestes a los demás.
Como no podía ser de otra manera, además de los 2500 barcos vivienda, los barcos de excursión y los de uso particular, también surcan los canales las bicicletas acuáticas.
Por supuesto, resulta más cómodo y económico visitar la ciudad pedaleando o en transporte público.
Adquirir el “Ámsterdam pass” es un gran acierto ya que por un precio económico permite el uso ilimitado del transporte público, libre acceso a los museos, excursión acuática por los canales de la ciudad o incluso grandes descuentos en tiendas. Se pueden adquirir para 1, 2 o 3 días, por 38, 48 y tres 58€, respectivamente.
Canales y museos
La ciudad está asentada en decenas de islas unidas por centenares de puentes. En total 1281 cruzan los 165 canales de la ciudad.
Son famosos los canales de Ámsterdam, porque además de ser una manera de controlar el agua, dividiendo el cauce del río Amstel en vías navegables, son una excelente red de transporte y comunicación.
Así pues, no es de extrañar que a Ámsterdam, igual que a Brujas, también se la conozca como la Venecia del norte.
Paseando por los canales no os va a ser muy difícil encontraros con algún museo. Existen alrededor de 50 en toda la ciudad, pero de entre los más importantes, destacamos:
El museo Van Gogh
Al morir el genial pintor, a la edad de 37 años, dejó un extenso legado de su obra, de aproximadamente 900 pinturas y unos 1.100 dibujos. De éstos había logrado vender pocos y regalado algunos a sus amistades. Fue su viuda quien organizó las primeras exhibiciones con las obras y contribuyó fundamentalmente a la difusión y el conocimiento público del artista
El museo posee más de 200 pinturas de van Gogh, de todos sus periodos de creación, y unos 400 dibujos. Destacamos “Los comedores de patatas”, “La habitación de Arlés” y una versión de “Los girasoles” así como su famoso autorretrato o “los molinos de viento en las cercanías de Zaandam”. Además, el museo alberga la mayoría de las cartas de Vincent van Gogh.
Museo Rembrand
A mediados del siglo XVII, el número 4 de la Jodenbreestraat fue la casa y estudio de Rembrandt. En 1908 se convirtió en el actual museo, donde encontraremos infinidad de trabajos, pinturas, autorretratos, libros y todo acerca del fabuloso pintor.
Casa de Ana Frank
La Casa de Ana Frank es hoy un museo dedicado a esta niña famosa por escribir en un diario los horrores de la guerra, conocido como el Diario de Anna Frank. Dicha casa eran las oficinas de la empresa de Otto Frank, su padre, donde se refugiaron, durante casi dos años de la persecución nazi.
Otto, único superviviente de la familia, se encargó de enseñar al mundo el diario de su hija y desde el 3 de mayo de 1960 la casa se abrió al público.
El museo funciona también como un espacio para condenar todas las formas de persecución y discriminación y la Fundación Anna Frank invierte en proyectos solidarios como organización benéfica.
Sex museum - El templo de Venus
Abrió por primera vez en 1985 y ha sido el primero en contar la historia de la actividad sexual humana desde la antigüedad hasta el presente. Hay distintos salones en los que podremos hallar objetos, esculturas, fotos, pinturas o libros relacionados con este tema nada tabú en estas tierras.
Barrio rojo y los coffee-shops
Se conoce así por el color de las luces que predomina en sus calles. En ellas podréis encontrar escaparates, que bien podrían compararse con los de cualquier tienda salvo por la diferencia que aquí los maniquíes son de carne y hueso y a poco que cruces la mirada con ellos te invitan a pecar.
La prostitución en Holanda es completamente legal en las zonas designadas. Eso sí, os aconsejamos que no deambuléis muy de madrugada por esta zona ya que la fauna nocturna, llámense carteristas o camellos, aprovecha para salir de su madriguera.
También podéis optar por algo más ligero entrando en los innumerables peepshows o porqué no, comprar juguetes eróticos en las decenas de sex-shops que alberga este barrio del pecado.
Aquí, y en general por casi toda la ciudad, encontraréis otro de los principales atractivos de Ámsterdam (sobre todo entre los turistas jóvenes). Hablamos de los coffee-shops.
Dentro, aparte de tomarte cualquier refresco o café, se venden pequeñas cantidades de hierba de toda clase (hasta 5 gramos diarios), en general de muy alta calidad y ecológicas, a condición, claro, de que tanto el comprador como el vendedor sean mayores de edad. Aparte de fumártela siempre podrás tomarte un té o un pastelito con pequeñas cantidades de cannabis.
La cultura a la maría es tal, que todos los años se celebra la Cannabis Cup.
Pero controversias no faltan. En los coffee-shops puedes comprar maría y consumirla pero lo extraño es que puedes comprar tabaco pero no puedes fumarlo ahí dentro. ¡Cigarrillo no, porro sí!
Se supone que en tres años quieren cerrar los más de 1000 cofee-shops de la ciudad, tarea arduo complicada teniendo en cuenta que una gran parte de los ingresos turísticos de la ciudad son la prostitución y la venta de maría (10 millones de turistas visitan anualmente Holanda).