Florencia, cuna de las artes, patrimonio de la humanidad.
Hoy día es la capital de la Toscana, la cual en el siglo XIV fue testiga de la creación de los más bellos monumentos plásticos y arquitectónicos. Actualmente el eco del renacer de la pintura, arquitectura o escultura aún se percibe con toda su fuerza
Gracias a este museo con vida propia, los privilegiados que la visiten, darán fe que la humanidad es capaz de maravillar los sentidos a aquellos aventureros dispuestos a embarcarse en un viaje que nunca podrán olvidar. Florencia es eterna. Florencia es el legado de los artífices del Renacimiento.
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Esta ciudad es un museo tanto de día como de noche. Quien llegue por tren lo descubrirá en seguida, porque, a pocos metros de la estación se topará con la iglesia de Santa Maria de Novella; se trata de una construcción del siglo XV que fue una de las más importantes de la época. Con éste vamos a ir abriendo boca (¡de monumentos!).
Todas las artes se cultivaron en Florencia: las letras, la pintura, escultura, arquitectura y entre todas, siempre hay dos nombres que se repiten: Leonardo y Miguel Ángel.
Gracias a esos nombres Florencia es la cuna del renacimiento. Y es que entre los siglos XIV y XVI fue tal el bombardeo de talento que recibió esta urbe que gracias a él, hoy día podemos maravillarnos a cada paso que demos por sus calles.
Miguel Ángel
Es inevitable hablar del David de Miguel Ángel. ¿Y qué decir de él? Como dato curioso, y fiel reflejo de lo que llegó a ser, fue el primer artista occidental del que se publicaron dos biografías en vida. Ahí es nada. Hablamos de Miguel Ángel y no de David, no os despistéis.
En 1501, Piero Soderini, le hace el que se convertiría en aquel momento, en el encargo de su vida. De un gran bloque de mármol abandonado y durante dos años va dando forma a una de las más célebres esculturas de la historia. Actualmente está guardada en la Galleria de l’Academia. Así que lo que hay en la plaza de la Signoría, donde están todos los guiris haciéndose fotos, es una copia aunque también en mármol.
La escena representa instantes previos al enfrentamiento contra Goliat, aunque si lo hubieran hecho a escala, como dicen por aquí “no te lo acabas”. Y es que la escultura alcanza casi los 5 metros y medio de altura. ¡Imaginaos a Golliat que era el grande!
Duomo
No es de extrañar que el centro histórico sea Patrimonio de la Humanidad, porque ahí se encuentra otra de las piezas referentes en esta ciudad, el Duomo. Proyectado por Bruneleschi, uno de los más importantes arquitectos del renacimiento.
Es una obra majestuosa y sobretodo gigantesca. No dejéis de acceder a su interior, donde podréis admirar su grandeza. Y sabed que vayáis en la época del año que vayáis, la iglesia, va a estar llena de turistas. Eso sí, intentad no ir en verano porque estará aún más repleta.
El baptisterio, lo reconoceréis en seguida porque es un edificio menor con planta octogonal, situado en frente del Duomo. Y sería casi imperdonable perderse “Las Puertas del Paraíso”, de Ghiberti. Es decir, si os lo perdéis, al infierno. Una verdadera obra maestra.
Si os decimos que costó 27 años acabarla, pensaréis que es una barbaridad, pero ya os decimos, que el que vea la obra, pensará que ni en 27 vidas sería capaz de hacer algo así.
Y es que el arte está allá dónde mires. También son muchos los pintores callejeros que os invitarán a que os sentéis en una silla para que les hagáis de modelo, y haceros una caricatura en acuarela.
Comida
Si lo que vais a hacer es un viaje Express, seguramente aprovecharéis cualquier momento entre cola y cola, para sacar el bocadillo de la mochila, pero nosotros, como ya nos vais conociendo, sabéis que nos gusta el buen comer, vamos a sentarnos a comer como señores.
Esta ciudad recoge la herencia ancestral de una de las mejores cocinas del mundo, la Toscana. Comer en Italia es comer pasta o pizza, pero aparte de estos típicos platos, sería también recomendable que probarais otras recetas de la zona. Son famosos los productos autóctonos como castañas, champiñones, legumbres, hierbas o el famoso aceite de oliva.
De primer plato os recomendamos el pescado, la minestrone o el marisco. Por supuesto que no falte en la mesa el famosísimo vino Chianti (ese que le gustaba tanto a Anibal Lecter., ya que se comió a un señor del censo con habas y acompañado de este buen vino).
Como segundo no se puede dejar de probar la bistecca alla fiorentina, un buen filete hecho a la parrilla y condimentado de forma deliciosa.
Y adentrándonos en la parte que más nos gusta, sabed que el postre típico son los cantucci, pasteles de almendra, con vino dulce.
También son típicos los merengues italianos, y para después, para ir rebajando la comida mientras paseamos, un buen helado, puesto que Italia también goza de fama mundial en la elaboración de este típico postre.
Dejando atrás los sabores clásicos os animamos desde aquí a que probéis propuestas nuevas como pera caramelizada, chocolate a la naranja o arroz con leche. También os aconsejamos el helado de miel, el de te verde, y por supuesto el helado de café, que lo suelen servir en una copa y está muy fresquito y muy dulce.
Si después de tanta comida aún os queda hueco en el estómago, también es típico comer quesos, ¡pero de postre!
Plaza de la Signoria
Después del atracón no deberíais perderos La Piazza della SignorÍa, donde las miradas se dividen entre la fuente del Neptuno, la copia del David de Miguel Ángel y el Palazzo Vecchio, que es la sede del ayuntamiento florentino.
Este palacio no tiene pérdida. Buscáis el Miguel Ángel que tampoco tiene pérdida, (es un chaval de 5 metros que está desnudo y al que todo el mundo le hace fotos) y si miráis arriba veréis un edificio marrón imponente, coronado por una torre con un reloj y unas campanas. ¡Ése es! Si escogéis mala época, solo podréis ver la torre y la cabeza del David.
En esta plaza también se halla la famosa Fuente de Neptuno, y enfrente de ésta una lápida recuerda el lugar de la ejecución de Girolamo Savonarola.
Este señor fue un fraile dominico del siglo XV que predicó contra el lujo, la depravación y, con mucho odio, contra la homosexualidad, o sodomía, ya que sospechaba que los Florentinos de la época eran un poco “flower power”.
¿Qué pasó?, pues que fue el precursor de la nit de la cremà. Ya que fue quemado vivo en el mismo lugar donde había realizado alguna de sus famosas "hogueras de las vanidades", donde se quemaban libros, vestidos y otros objetos y obras de arte tenidas por inmorales e impúdicas.
Galleria Uffizi
Desde aquí, nos adentraremos en la archiconocida, Galería de los Uffizi, que alberga una de las más importantes y famosas colecciones de arte del mundo. Esto es el Disneylandia de los licenciados en arte y pintura.
Si vais en temporada alta (en especial en julio), las esperas pueden llegar a ser de hasta cinco horas, por lo que os recomendamos reservar la entrada previamente. Tomad nota: www.uffizi.com
Allí veréis obras tan maravillosas como la Alegoría de la Primavera o el Nacmiento de Venus de Botticelli o la Sagrada Familia de Miguel Ángel, entre miles y miles de cuadros más.
Ponte Vecchio
Desde aquí en seguida llegamos al Ponte Vecchio, que cruza el río Arno. No tiene pérdida, se trata de uno de los lugares más románticos de Florencia y gracias a esto, muchos enamorados han sellado su amor con un candado unido al puente, habiendo arrojado la llave al río. La leyenda dice que así su amor será infinito.
De amor no sabemos, pero como se os ocurra hacer algo así, sabed, que aparte de cursi, la multa que os pueden poner os quitará las ganas de sellar nada.
El Ponte Vecchio lo construyeron los romanos originariamente en madera y posteriormente, en 1333 una riada se lo llevó. Luego, ya habiendo aprendido la lección, se reconstruyó enteramente en piedra. Se trata del puente más antiguo de Europa construido en este material. Aquí encontraréis joyerías y montón de comerciantes vendiéndote bolsos de Vuiton o láminas de cuadros famosos.
Otros sitios que os recomendamos, si tenéis tiempo, son el Palacio Pitti y la la iglesia de la Santa Croce.
Piazalle Michelangelo
Pero como colofón, y por si no habéis disfrutado de las vistas desde lo alto del Duomo, podréis ver un atardecer desde el Piazalle Michelangelo, una atalaya en la orilla izquierda del Arno, y cercioraros de todo lo que os hemos contado a un golpe de vista: el Duomo, el palazzio Vecchio, la Gallería de los Uffizi, el ponte Vecchio, el Palacio Pitti, y daros cuenta así, que Florencia también es bellísima desde las alturas.