Praga accesible desde otras metrópolis centroeuropeas. Viena está a 300 km, Berlín a 350 km, y Budapest a 550 km.
Desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo.
Por sus características Praga es considerada como una ciudad global, a la altura de Ámsterdam o Washington y superando a grandes urbes como Roma, Estocolmo y Pekín.
Transporte
Para visitar esta ciudad es mejor, como siempre os recomendamos, que uséis el transporte público. Los conductores praguenses no gozan de buena fama al volante. Tal es así que la República Checa figura en el sexto lugar de Europa en la lista de peligrosidad de carreteras. También hay una empresa, Praha Bike, que alquila bicis y además organiza rutas según qué Praga queráis ver: la clásica, la Praga épica, el Castillo y el río…
Los barrios de la ciudad…
Nuestra visita comienza atravesando el casco histórico. Aquí se concentran los monumentos más bellos de la ciudad.
Ésta se divide en cinco barrios cuyos nombres corresponden a las cinco ciudades que originariamente crecieron a orillas del Moldava.
Hay que explicar, que el casco viejo de Praga se vertebra a lo largo de Un Camino Real. Carlos IV dispuso las pautas para que dicho camino, recorriera la ciudad de un lado al otro del Moldava, pasando por los puntos neurálgicos de la ciudad: desde la plaza Wenceslao hasta Mala Strana.
Mala Strana (barrio pequeño)
Aquí visitamos la famosísima catedral de San Vito. Se trata de la catedral gótica más antigua de Europa Central. En ella se encuentran enterrados diversos monarcas checos. Y si vais a visitarla esperamos que tengáis mejor suerte que nosotros ya que cuando fuimos estaban rehabilitándola.
Esta catedral se encuentra en el interior de la mayor fortaleza medieval del mundo, es decir dentro del monumental castillo de Praga, construido en el siglo IX.
Paseando por sus alrededores nos sumergimos en un sitio que realmente parece sacado de un mágico cuento medieval, aunque a mí me recuerda también a las casas del pueblo Hobbit de El señor de los anillos. Se trata del Callejón del Oro y la Alquimia, donde se reunieron varios alquimistas en busca de la fórmula para crear oro. Lo que no sabemos es si la encontraron…
Stare Mesto (ciudad vieja)
Continuamos nuestro periplo callejero hacia el este, cruzando el Puente de Carlos IV, que lo reconoceréis enseguida, porque está lleno de estatuas y multitud turistas.
El puente tiene una longitud de 516 metros, y su ancho es de casi 10 metros. Se trata de uno de los lugares más visitados de la ciudad.
Las 30 estatuas que se encuentran a lo largo del Puente de Carlos, la mayor parte barrocas, forman una combinación de estilos única junto con el gótico que prevalece en el puente propiamente dicho. Entre las esculturas más notables, se encuentra la de San Juan Nepomuceno.
Barrio de Josefov
Al otro extremo del puente llegamos al barrio de la Ciudad Vieja. Su parte norte corresponde al barrio judío conocido como Josefov, con un magnifico legado cultural.
Aquí se visita el famosísimo cementerio, cuya peculiaridad es que sus 12.000 lápidas están de una manera caótica unas encima de otras. Si las tumbas están tan agrupadas es porque los judíos habían tenido problemas para agrandar el cementerio. Además tampoco les estaba permitido desenterrar los cadáveres. Así que al no poder tocar las tumbas existentes y al no poder obtener más superficie no les quedó más remedio que añadir capa tras capa de tierra y enterrar sobre antiguas tumbas. Como resultado, después de cientos de años, el cementerio parece una lasaña de lápidas.
Plaza de la Ciudad Vieja
Las calles y el flujo de turistas nos llevarán hasta esta plaza donde se yerguen los edificios más antiguos de la ciudad. Entre ellos el Ayuntamiento de un hermoso talle modernista. Todos los palacios, iglesias y casas que rodean la plaza entremezclan siglos y estilos diversos. Desde el gótico de la iglesia de Tyn, hasta el barroco de la iglesia de San Nicolás.
Este sitio es cautivador, eso sí está plagadísimo de turistas, por tanto va a seros muy fácil encontraros con algún español preguntándoos si conocéis el paradero de algún Mercadona o Mc Donald´s por la zona (esto viene de serie). También reconoceréis a los españoles porque son, de lejos, los que más escándalo arman.
Esta plaza del S. XII es una de las más bonitas que veréis nunca; en verano es agradable sentarse a tomarse un café o comer en las terrazas. En invierno sin embargo, la plaza se ilumina con el mercado navideño más grande de la ciudad.
En el centro de la misma está el Meridiano de Praga, que señala el kilómetro cero, desde donde se miden todas las distancias en la ciudad.
Cerca está el Reloj Astronómico más antiguo de Europa (1410). Este reloj toca sus campanas cada hora y a través de sus ventanitas se asoman los Apóstoles.
Es todo un espectáculo lo del cambio de hora, la gente que deambula por la plaza se para delante del reloj y mira fascinada el teatrillo que se montan los apóstoles mecánicos allí arriba, ¡al final la gente aplaude y todo! Eso sí, debéis tener mucho cuidado, mientras miráis embobados las campanadas; que no os roben nada porque los amigos de lo ajeno están muy espabilados en esta zona.
Comida, bebida y souvenirs
No os queremos arruinar, pero vale la pena comer en cualquier restaurante de esta plaza. Decimos lo de arruinar porque obviamente, comer allí es más caro que el cualquier otro sitio de la ciudad. Bocadillo normalito, más refresco y postre nos salió por la friolera de 23 euros más o menos; por cierto el postre no me lo pude acabar porque sabía un poco raro. Y es que iba acompañado de adormidera, o también llamada planta del opio. Para quién no lo sepa en la industria farmacéutica supone una fuente de drogas como la morfina y la codeína. Por aquí por el centro de Europa se usa para adornar productos de bollería y en postres y tartas. Pero vamos, si añadimos que también se usa para hacer aceites y jabones, entenderéis que aquello supiera a rayos.
Pero no os asustéis con la cocina Checa. La comida es muy parecida a la austriaca: recetas de carne con espesas salsas y guarnición. El acompañamiento más típico son unas albóndigas de pan o patata Knedlíky y el chucrut (col fermentada).El plato más típico es el cerdo asado, pero también son apreciados los cabritos y conejos.
Pero sin duda lo más típico de allí es la cerveza. Se suele acompañar de carne ahumada, queso, pan de ajo y patatas fritas. Las más famosas, aunque la lista es enorme, son la Pilsner Urquell, la Gambrinus y la Budweiser. Todas de la zona.
Si queréis traeros buenos recuerdos y suvenirs, encontraréis muchos puestecitos con marionetas, típicas en la zona, y ya si queréis algo más selecto, podéis comprar el famoso y hermosísimo cristal de Bohemia. Eso sí, no lo facturéis en el avión.
Un apunte final
Praga es mucho más de lo que os hemos contado, así que para finalizar debéis saber que aparte de todos los edificios monumentales y solemnes, que no os sorprenda encontraros con otros como del futuro. Por ejemplo, la torre de comunicaciones con una impresionante y colorida iluminación nocturna. O la Casa Danzante, estructura imposible a la que nos tiene acostumbrados el arquitecto Frank Ghery, inspirada en la mítica pareja de baile Fred Astaire y Ginger Rogers.